(La foto es en la Playa de Poo de Llanes, en Asturias. La postura es Adho Mukha Vrksasana)
Considera esto: el problema es defender.
Cuando empiezas a defender ya has dejado de confiar, ya empezó la violencia. La confianza es la raíz, el primer chakra. Empiezas a confiar cuando te das cuenta de que la vida lleva conspirando a tu favor desde el principio, igual que lo hace con todo lo que está vivo. Pero primero debes reconocer la Vida.
En invierno hace frio, en otoño llueve, en verano hace calor y en la primera el tiempo está cambiante. Te puede gustar o no el tiempo pero sabes muy bien que esta fuera de tu alcance, lejos de tu poder cambiarlo. Así que no le dedicas ni un minuto de tu existencia a intentar cambiar algo que sigue a un poder mucho más grande que el tuyo. Y eso es la Vida, y su poder gobierna todo lo que vive, tu incluido.
La Vida le da un ratón al gato, semillas a la planta de tomate, equilibra una sequía en algún sitio con un diluvio en otra parte, le quita a lo que tiene en exceso y le da a lo que está deficiente, siempre bailando una danza del equilibrio para asegurar que todo continúe. ¿Qué te hace pensar que tú eres diferente? Cuando algo en ti está exageradamente activado la vida lo poda para recuperar el equilibrio. Cuando algo en ti está excesivamente bajo la Vida te trae lo que necesitas para crecer.
Cuando no reconoces la Vida, como dijimos antes, pierdes un montón de energía nadando contra corriente, resistiéndote y luchando contra las cosas que la Vida te ha puesto en el camino justo para que recuperes el equilibrio, metiéndote en líos o cansándote hasta la muerte, a veces casi literalmente. Este es el primer acto de violencia contra ti mismo. ¿Qué pasa si dejas de defender como tú ves las cosas, tomas una perspectiva más amplia y confías en el poder de la Vida para guiarte? Todo es un profesor solo con que se lo permitas.
Practica tu yoga o tu vida con pasión, curiosidad, risas, seriedad, compromiso o como quieras llamarlo pero deja de defender y la magia empezará a ocurrir: el amor, la compasión y el entendimiento tomarán el lugar de la violencia y empezarás a recoger los frutos de Ahimsa.
